La excelencia de un rib eye de puerco

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Regresé a Mochomos y digo volví, porque tuve la oportunidad de asistir a las pruebas de menú hace un par de meses; ahí probé cócteles, entradas, platos fuertes y postres. Todo estuvo excelente, el ambiente, el servicio, la comida, la música.

Pero quería saber cómo es realmente el trato ya en funcionamiento, el servicio y su cocina; así que reservé y a pesar de ser domingo la mesa estaba lista… Pasamos de inmediato. Nos ofrecieron un coctel de entrada, nos decidimos por un gin monkey 47 con cítricos y agua mineral muy refrescante.

Para iniciar, se presentaron tanto el mesero como el capitán de la zona en que nos sentamos, pedimos un hongo vegetariano -¿No todos los hongos son vegetarianos?-, que bien lo podría llamar un hongo alucinante. Era un Portobello cocinado a la perfección, así como cuando no está ni soggy ni duro, sino al dente ¡como una buena pasta! Venía relleno con una lámina de panela, una rodaja de jitomate que, aunque estaba aguada por lo caliente del plato, no demeritaba en nada al platillo; al contrario, contrastaba en el sabor, calabaza y queso de cabra gratinado. Se acompañó con una ensalada muy simple de mix lechugas con aderezo blue cheese. Los vegetales normales, bien puedo decir que ese hongo no tiene rival.

Delicia rib eye de cerdo. ESPECIAL

Como plato fuerte ordenamos el rib eye a la tabla, un corte de 350 gramos que pedimos al punto. Al llegar el plato, el mesero lo presentó y preguntó si lo cortaba para checar el término; comentó que si no tenía el nivel de cocción solicitado, el platillo sería regresado sin tocar la mesa; ese detalle se agradece. La carne es de muy buena calidad y sabor. Sonorense sin duda.

Para lo salsero que soy en realidad, no acompañé el corte con la típica salsa tradicional, sólo con la que preparó en el mismo plato el mesero que lo llevó: ajo cocinado 24 horas (o al menos eso dijeron, aunque no parecía el puré mantequilloso delicioso que probé en las pruebas de menú) con un chile güero que ahí mismo mezclaron.

Ordenamos, también, ¡un rib eye de puerco! ¡Sí, así con esa cara se quedó también mi esposa! (Risas). Es un medallón con hueso, como una chuleta de unos 2.5 centímetros de ancho que se llevó la tarde. Venía cocinado a las brasas, con un sabor que no era bueno ¡Era excelso! Con ese aroma que sólo el carbón ofrece al olfato y que sólo los tragones sabemos reconocer, algo parecido como cuando se cocina tocino en la periferia. Se acompañó de crema de champiñones y puré de papa que, además de bueno, creo que estaba un poco pasado de mantequilla, que claro que debe llevar siempre, pero no en abundancia.
Quedamos satisfechos, no pedimos postre.

Nuestra cuenta con todo y propina fue de $2,080.00 MN; sin propina ni bebidas fue de $1,300.00 MN, por una entrada y dos platos fuertes.

¡Bienvenido Mochomos a la ciudad! Gran restaurante, gran servicio y excelente calidad.

¡Sé Feliz!

Nota nota

  • Comida 4.5
  • Ambiente 5
  • Lugar 5
Gastrónomo Callejero / @superchofo
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