Bomba Estéreo puso a bailar a la CDMX con su gira Jungla Tour 2018

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La hipnosis comenzó a hacer efecto y el público se dejó llevar por la banda colombiana y los exóticos atuendos de miss Sumet

Ciudad de México –

La combinación de sonidos electrónicos, rock, cumbia y champeta colombiana fueron el pretexto perfecto para que los habitantes de la Ciudad de México vivieran una verdadera noche de baile “sabrosón” con la presentación de Bomba Estéreo.

Como parte de su gira “Jungla Tour 2018”, Liliana Sumet y su sensual como contagiosa voz; Francisco Pacho Carnaval; Julián Salazar en la guitarra y sintetizadores; Andrés Zea en la batería y Simón Mejía en el bajo y la dirección de esta casi orquesta, Bomba Estéreo trasladó la selva colombiana al escenario del Pepsi Center.

Pero el contacto con la madre naturaleza siempre es motivo para una sesión de meditación, que Li no dudo en iniciar ante los miles de asistentes que se conectaron frente al escenario que era, literalmente, un pedazo de jungla, lleno de plantas exóticas y colores que se fusionaron con las notas musicales del “Caribbean Power”.

“Soy Yo”, “Elegancia Tropical”, “Amanecer” y “Ayo”, fueron las primeras canciones en sonar y las encargadas de crear una atmósfera para olvidar el caos citadino y trasladar a todos a un verdadero viaje sonoro.

La hipnosis comenzó a hacer efecto y el público se dejó llevar por la banda colombiana y los exóticos atuendos de miss Sumet. Fue el turno de “Duele” y “Algo está Cambiando” que a su vez le abrieron paso a “Fiesta”, y le hizo honor a su nombre pues fue el clímax de este concierto de casi dos horas; el Pepsi Center se convirtió en un verdadero antro, las almas bailaron con la cumbia colombiana y los sonidos electrónicos que cualquier DJ podría envidiar.

No podían faltar “Fuego” y “To My Love”, dos de las canciones con las que acabaron de conquistar al público mexicano y con el que hicieron retumbar el recinto; pero el gran final de la meditación llegó con “El Alma y El Cuerpo”, el himno de Bomba Estéreo que hizo explotar el último aliento en esta meditación. La selva se apagó y le dio paso a la noche en que la Ciudad de México bailó, meditó y se convirtió en una fiera más de la jungla colombiana.

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